El turbocompresor es una pieza de ingeniería fascinante que permite a su motor diésel rendir con potencia y eficiencia, pero también es uno de los componentes más sensibles al uso descuidado. Nos remitimos a los hechos: una avería en este sistema se suele traducir en facturas bastante elevadas que podrían evitarse con unos hábitos de conducción básicos.
En Diésel Inyección Milladoiro lo vemos habitualmente: coches que llegan hasta nuestro taller mecánico de Santiago con problemas en el turbo que debemos solucionar. Si es su caso, lo arreglaremos encantados, pero también le invitamos a leer estas pautas fundamentales que todo conductor de un coche diésel debería seguir.
Mime el arranque y los primeros kilómetros
El turbo gira a velocidades altísimas y depende exclusivamente del aceite del motor para no griparse. Tenga en cuenta que, cuando arranca el coche por la mañana, el lubricante está frío y depositado en el cárter, por lo que tarda unos segundos en llegar con la presión adecuada a todos los componentes.
Evite salir disparado o dar acelerones en vacío nada más encender el vehículo. Lo ideal es esperar unos instantes al ralentí y recorrer los primeros kilómetros con suavidad, sin grandes esfuerzos para el motor.
Respete los tiempos antes de apagar el motor
Después de un viaje por autopista o de subir un puerto, el turbo alcanza temperaturas extremas. En estas situaciones, si apaga el motor de golpe al llegar a su destino o al hacer una parada, la bomba de aceite deja de funcionar mientras la turbina sigue girando por inercia a altas revoluciones.
Por lo general, circule con tranquilidad los últimos dos minutos de su trayecto y, una vez estacionado, deje el coche encendido al ralentí durante un minuto antes de quitar el contacto.
Vigile el aceite y los filtros
El aceite es la "sangre" de su coche diésel, así que no caiga en la tentación de utilizar lubricantes degradados o de baja calidad. Ambos son peligrosos porque pierden sus propiedades de refrigeración y limpieza, convirtiéndose en el principal enemigo de la sobrealimentación.
Por otro lado, en nuestro taller mecánico de Santiago, recomendamos no estirar los intervalos de mantenimiento y utilizar siempre productos que cumplan estrictamente con la normativa de su fabricante.
Conduzca con el turbo a gusto
Otro error bastante común es el de circular siempre a revoluciones muy bajas para intentar ahorrar combustible; esto provoca que el turbo trabaje "ahogado" y que se acumule carbonilla en los álabes de la geometría variable. Por otro lado, recuerde que tampoco es conveniente llevar el motor al límite de forma constante.
Cuide el turbo de su coche en nuestro taller mecánico especializado en diésel
El quinto consejo era un poco evidente: haga de la prevención su mejor aliada y venga a nuestro taller mecánico de Santiago si nota que algo no va bien con el turbo. En Diésel Inyección Milladoiro somos especialistas en coches diésel, así que ponemos el mejor conocimiento a su alcance para que presuma de coche mucho tiempo. ¡Contacte ya con nosotros!