El mantenimiento de un coche
se rige por kilómetros y no
por sensaciones, así que
cada sistema tiene su propio
intervalo de revisión.
Ignorar uno es lo que
convierte una sustitución
barata en una reparación
cara.
El aceite y
los filtros
del motor se revisan
alrededor de los 15.000
kilómetros, el aceite de la
transmisión
cada 50.000 y la
correa de
distribución
según el intervalo que fije
el fabricante de cada
modelo. En nuestro taller de
mecánica general en Santiago
de Compostela añadimos al
calendario la
suspensión,
ya que unos amortiguadores
desgastados llegan a
aumentar la distancia de
frenado hasta un 20%.
Si no tiene claro qué
revisiones le tocan, en
Diésel Inyección Milladoiro
le
preparamos el plan de
mantenimiento.